Mujeres forradas

Retrata a mujeres tapadas por telas, verduras, pasteles y otros elementos de lo doméstico

Este articulo llamó mi atención debido a las imágenes. Esas son cuadros fotográficos de la artista estadounidense Patty Carroll que yo no conocía. El redactor aclara que el título de la colección — ya publicada par la editorial Daylight Books — es ‘Mujeres anónimas’. La idea de anonimato atañe a la ausencia de identidad propia que caracteriza algunas condiciones femeninas. Es el caso de las ‘amas de casa’ que aquí se pierden en los adornos de la domesticidad. La figuras se muestran escondidas y camufladas con el mobiliario y la comida u otros objetos comunes. En el papel de ‘naturalezas muertas’ ellas son bellas pero no verdaderamente sí mismas. En estas escenas teatralizadas ellas aparecen engullidas por sus hogares. Esos elementos que las rodean diariamente, y de los que se ocupan, son los que las tapan. El proyecto engloba tres partes. En la primera los ojos de las modelos son oscurecidos por verduras e otros alimentos cómo pollo o pan y pescado. En la secunda las misteriosas protagonistas son escondidas en telas y forradas en drapeados de cortinas o tapicería. En la sección final la reflection mueve sobre las obsesiones y compulsiones presentando la acumuladora o la atrapada en su armario. Entre las referencias icónicas la que más me parece humorística es la que guiña a Escarlata O’Hara.

accessoriesy

Cómo te idiotizo a Shakespeare

or How I shake you Shakespeare

En su articulo Ese idiota de Shakespeare, el columnista de El País Javier Marías confesa que no va al teatro porque no desea exponerse a sobresaltos. Especialmente, según él, está uno en constante peligro en el caso de una representación de Shakespeare. El riesgo atañe al tópico actual que sus personajes aparezcan en vestidos y sitios que no pertenecen a su propio siglo, y que esas figuras las interpreten mujeres. El autor parece ser preocupado por la educación de los espectadores que presencian a un drama del Bardo por la primera vez. Ellos podrían aprender falsamente que el príncipe Hamlet fue austro-húngaro, cómo en la adaptación del Señor Kenneth Branagh, o que el Rey Lear fue en realidad una anciana reina, cómo en la reciente interpretación de Glenda Jackson. El escritor se queja además que la ‘moda’ de conferir papeles importantes a mujeres forma parte de un movimiento deliberado. Una revancha de género femenino. Por lo que puedo respetar la pedida de verosimilitud formulada aquí, suelo a no estar de acuerdo con el articulista. La razón que determina su preocupación es la misma que decide por mi tranquilidad. La tendencia de actualizar la herencia shakespeariana es más una transformación no que es una falsificación o la corrección de un idiota. Shakespeare es un filósofo en un sentido radicalmente práctico, y confío en el talento comunicativo de los mensajes encarnados por sus leyendas. Él quería hablar el lenguaje de su pueblo y hacía capaz de conectar sus necesidades emocionales y de pensamiento. Esta es para mi su fuerza educativa. Los adaptadores contemporáneos son sus herederos porque traducen aquellos mensajes por el público actual. Lo que necesita igualdad y perspectiva. Los sobresaltos son el alma del teatro. Especialmente lo del hombre que ‘sobresaltaba los escenarios’ y tal vez habría apreciado ser idiotizado.

images  Scrapbook: El teatro

big