Amoldémonos a las ramas

No respetamos en absoluto la inteligencia de los niños

Como casi siempre, aquí también es la imagen que me llama. Es la de una sonriente mujer que se asoma de la ventana en una casita azul. Detrás hay árboles. Ella es Lea Vélez, tanto autora como protagonista de Nuestra casa en el árbol recientemente publicado por el editor Destino . Lo que también me interesa en la presentación de este libro es el descubrir que eso es una novela-manifiesto contra cualquiera forma de educación estandardizada. Es decir un sistema de enseñanza `más basado en la memoria que en la reflexión´ y que Ana-Lea (la protagonista-autora) decide de dejar porque amenaza con malograr la estabilidad emocional de sus hijos y frustrar sus vocaciones. Si en la ficción Ana se marcha al sur de Inglaterra con sus tres hijos para crear un espacio de libertad y aventuras, Lea muda con sus dos hijos en Villanueva de la Cañada, cerca de Madrid. Es allí la casa (donde la fotografía fue tomada) que Lea `construyó, — dice la articulista, tablero a tablero, durante un año, sobre las ramas de una encina para demostrar a sus hijos que una mujer puede hacer lo que se proponga´. Un espíritu feminista que encuentra una alma pedagógica en el producir una sencilla pero vibrante metáfora.`Te tienes que adaptar al árbol como a las necesidades de los niños. La gente me decía: ¿Por qué no te vas a Leroy Merlin y te compras un kit y lo subes?. Y ves que no puedes porque te tienes que amoldar a las ramas´. Un paralelismo que me parece importante para evitar de irrespetar `en absoluto la inteligencia de los niños´ y despreciarlos `de una manera que ríete de la lucha de la mujer´.

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El acento de `Jackie´

`Jackie´ — Natalie Portman y el extraño y llamativo acento de Jacqueline Kennedy

Hace algunas semanas por casualidad yo vi y aprecié mucho la película de Pablo Larraín, el director chileno que en 2016 dirigió Neruda (ahora en mi lista de filmes a ver). Leyendo este artículo en 20minutos me cogió la mención al acento de Jacqueline Kennedy que había aturdido a mi también. Fui mucho decepcionada cuando Natalie Portman no ganó la estatuilla dorada en la ceremonia de los Óscar la semana pasada. Como aclara el periodista este biopic se identifica casi enteramente en el papel de la actriz y su pasmosa capacidad de transformarse en la copia precisa de Jackie con su tono esnob y su estilo. Lo confirma una histórica grabación de 1962 en la que la primera dama mostraba los cambios que había realizado en la Casa Blanca — y hay a que pensar que a la Academia este largometraje debe haber parecido demasiado documental. Lo que personalmente me ha encantado ha sido de descubrir que fue esta mujer considerada frívola y derrochadora a convertir su marido en leyenda. En los días mas dolorosos de su vida ella permanece leal a su labor y sella el destino de la memoria de su difunto esposo.

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Madrina de las artes

Picasso, de unos almacenes en Francia a la casa del embajador

Este artículo llamó mi interés por la simétrica fotografía de Rossy De Palma sentada a los pies de una obra de Picasso. Una linealidad preciosa. La actriz y su cara estupendamente cubista parecen salir de este grande tapiz para establecerse en un moderno sofá. Ella parece ser el resultado del acicalarse en lo cual son ocupadas las mujeres en la `tela´. El rojo del asiento refleja el color de la figura de pie y el pañuelo recupera la fantasía floreada en la cual es imaginada la mujer en el espejo. Leyendo las notas reconozco en este rincón al encuentro de arte y diseño una pieza que forma parte de la remodelación de un salón de la residencia del embajador francés en Madrid. Y mientras se están buscando fórmulas para organizar algún tipo de visita para mirar Femmes á leur toilette, la obra realizada en collage por incitación de André Malraux y que se conserva normalmente al Museo Picasso de París, la actriz almodovariana lleva el tema del respeto por los artistas y sus obras. Un poco como fue, nota la periodista, en la relación entre el pintor malagueño y el ministre francés en los años Treinta.

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Mujeres atacadas

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Cuando la película fue estrenada en los cines era 1988 y yo tenía 18 años. Había muchas berrinchudas figuras femeninas que gravitaban alrededor de mí en ese momento — madres, amantes, amigas, enemigas y adversarias, todas más o menos atacadas de los nervios y que de sobra frecuentemente perdían los papeles. Una de ellas me dijo algo que aún me acuerdo: a pesar de todo, siempre la Pepa se cambia de ropa, se cepilla el pelo, se pone el maquillaje, habla con las plantas y las moja. Dicho de otra manera, cualesquiera sean las turbulencias de su mundo interior, ella siempre permanece adherente a ella misma. Metáfora impecable y humorística es la voz de la mexicana Lola Beltrán que sigue los créditos de apertura con su Soy infeliz.

Soy infeliz porque se que no me quieres para que mas insistir
Vive feliz mi bien, si el amor que tu me diste para siempre he de sentir
Soy infeliz si porque tu no me quieres, piensas que yo he de morir
Que me sirvan otro trago cantinero yo los pago
Pa’ calmar este sufrir
Vive feliz en tu mundo de ilusiones
No pienses mas en tu amor y tus traiciones
Soy infeliz si porque tu no me quieres, piensas que yo he de morir
Que me sirvan cuatro tragos cantinero yo los pago
Pa’ calmar este sufrir
Vive feliz en tu mundo de ilusiones
No pienses mas en tu amor y tus traiciones
Soy infeliz si porque tu no me quieres, piensas que yo he de morir
Que me sirvan cuatro tragos cantinero yo los pago
Pa’ calmar este sufrir

Mujeres forradas

Retrata a mujeres tapadas por telas, verduras, pasteles y otros elementos de lo doméstico

Este articulo llamó mi atención debido a las imágenes. Esas son cuadros fotográficos de la artista estadounidense Patty Carroll que yo no conocía. El redactor aclara que el título de la colección — ya publicada par la editorial Daylight Books — es ‘Mujeres anónimas’. La idea de anonimato atañe a la ausencia de identidad propia que caracteriza algunas condiciones femeninas. Es el caso de las ‘amas de casa’ que aquí se pierden en los adornos de la domesticidad. La figuras se muestran escondidas y camufladas con el mobiliario y la comida u otros objetos comunes. En el papel de ‘naturalezas muertas’ ellas son bellas pero no verdaderamente sí mismas. En estas escenas teatralizadas ellas aparecen engullidas por sus hogares. Esos elementos que las rodean diariamente, y de los que se ocupan, son los que las tapan. El proyecto engloba tres partes. En la primera los ojos de las modelos son oscurecidos por verduras e otros alimentos cómo pollo o pan y pescado. En la secunda las misteriosas protagonistas son escondidas en telas y forradas en drapeados de cortinas o tapicería. En la sección final la reflection mueve sobre las obsesiones y compulsiones presentando la acumuladora o la atrapada en su armario. Entre las referencias icónicas la que más me parece humorística es la que guiña a Escarlata O’Hara.

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