Irrespetuosamente suyo, Shakespeare

Porque es vuestra imaginación la que debe hoy vestir a los reyes,
Transportarlos de aquí para allá, cabalgar sobre las épocas…

Parece que la ola larga provocada por el artículo sobre `la idiotización de Shakespeare´ vacila a agotarse. En Jot Down, así que en la misma familia editorial, Ernesto Filardi profundiza los asuntos principales expresados por Marías sin jamás nominarlo. Por lo que pertenece al hecho de conferir a mujeres papeles de varones y la presumida incapacidad de la audiencia a comprender, el periodista empieza haciendo referencia al Julio César de Phyllida Lloyd, el éxito de lo cual dejó mucho perplejo al `innombrado´. En 2012 la directora presentó su versión ambientada en la época contemporánea y en una cárcel de mujeres con reparto enteramente femenino. Lejos de quedarse en un ejercicio de estilo, esa búsqueda de la diversidad continué con otras dos adaptaciones — Enrique IV y La tempestad, al contar con actrices de diferentes razas y acentos. Siempre en una prisión de mujeres para resaltar el tema de la opresión, sin cambiar la letra original. Un mensaje que fue recibido sin problemas por el público, suficientemente listo como para comprenderlo. Contrariamente a los puristas, y al argumento que estas actualizaciones son anacronismos que traicionan los escritos shakespearianos, el autor sostiene — en una estupenda paradoja, que el mayor respeto que se puede mostrar a Shakespeare es precisamente lo de perderlo el respeto, si no similarmente de`idiotizarlo´ . El concepto que aquí me parece interesante es que fue el bardo el primero `traidor´.  Su gran hallazgo fue la capacidad de decir algo antiguo en palabras nuevas en el deseo de encontrar los gustos de su propio público. El mejor modo de continuar esa aspiración es de acostarse a sus personajes y leyendas usando sin miedo referencias de hoy en día, por muy chocante que pueda parecer a los gendarmes de la pureza. Es así que Shakespeare sigue mandándonos su mensaje. Por supuesto algunos de los resultados podrán dejar a desear, sin embargo los disfrutadores del teatro lo saben y aceptan el pacto de este juego que eso es. Una practica compartida de la imaginación (y del pensamiento) que permite de responder a preguntas mientras que otras nuevas se revelan. Pero esto solo puede ocurrir si uno despide al papel de adulto muy serio y abre su corazón a sobresaltos.

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For ´tis your thoughts that now must deck our kings,
Carry them here and there; jumping o´er times
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